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  Susana Solano
del 1 de marzo al 4 de abril de 2007


La realidad, en efecto, reclama su construcción, su ampliación. Es un proyecto incompleto, por fortuna para los hombres, porque edificando la realidad, el hombre se construye, en una tarea de reciprocidades. Agregar espacios, espacios despojados, huecos de retracción, en los que sea posible alumbrar el suceso, significa ampliar el tejido de lo real. Con su giro escultórico, Susana Solano, hacedora de cavidades, contenedores desnudos, celdas, depósitos de la nada, mallas del silencio, participa de ese impulso expansivo. Sus artefactos metálicos, impregnados de rastros de vida, incorporan el temblor de la materia y renuevan los objetos de teúrgia antigua – estatuas, troncos, piedras, monolitos - , piezas animadas mágicamente, a las que se les insuflaba un aliento trascendente, frontera entre los mundos visible e invisible.


Fernando Gómez Aguilera, "Nada cabe en nada", en Susana Solano. Muecas. Dibuixos. Escultures. Fotografies. Instal.lacions, Publicación con motivo de la exposición organizada por el MACBA, Enero-Abril de 1999, Edicions Polígrafa, Barcelona, 1999.


Tiempo, cuerpo, espacio, viaje

La escultura de Susana Solano

Desde su primera exposición individual de 1980 en la Fundación Miró, de Barcelona, la escultura de Susana Solano nace en primera instancia de una renovación continua del substrato imaginario de la artista, donde el material almacenado, procede de la esfera de la percepción o de las impresiones sensibles, se organiza siguiendo una llamada de necesidad para vestirse en los perfiles concretos de la obra plástica tridimensional.