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  Darío Basso
20 de septiembre al 19 de octubre de 2007

Desde sus primeras obras hay influencia de la pintura abstracta española de los años cincuenta, del grupo El Paso y pintores como Tàpies. Su pintura se opone a los movimientos artísticos internacionales, como la trans-vanguardia italiana, el neoexpresionismo alemán o la neofiguración americana. Se trata de una obra muy personal, reflejo de sus propias vivencias.

Basso utiliza la pintura como materia primigenia, la trabaja directamente con las manos, reforzando el gesto pulsivo e inmediato. El resultado son unas obras con un carácter atemporal que rinden un tributo al hombre de su tiempo.

La trayectoria de Darío presenta un discurso lógico y claro. Las primeras obras hablan del ser humano, del hombre sobre la tierra. Influenciado por sus innumerables viajes nos habla de las relaciones sociales y culturales, introduce el tema de la dialéctica entre culturas. Reflexionando sobre la condición humana, la cultura y la naturaleza.

En esta ocasión Dario nos propone un viaje a través del tiempo y de su propia pintura, un viaje mental y vital. Los lienzos concentran color, materia, forma y movimiento sobre su superficie. “Depósitos de tormentas” en “moradas nocturnas”.

Las obras presentadas son de diversos formatos; en ellas Darío nos lleva de nuevo a una iconografía ya empleada por él en los años ochenta; círculos concéntricos, formas dentadas, huellas. Emplea una gama cromática amplia, con gran presencia del rojo y el negro; elementos constantes a lo largo de toda su trayectoria. La pintura es matérica y densa, aplicada en gruesas capas. Estas más recientes creaciones de Basso, realizadas expresamente para esta exposición, son piezas con una intimidad y abstracción mayor que en sus obras anteriores.